| El TC es del Pueblo... |
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| TC |
| Escrito por Mauro Oscar González el Jueves 07 de Octubre de 2010 a las 09:18 |
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Las casi dos horas que separaban al inicio del show parecía no tener importancia… los autos de la ACTC empezaban a colorear la esquina de Avda. Casey y Humberto Primero, y los pibes, algunos no tanto, comenzaron a captar fotografías con cámaras, celulares y todo lo que esté al alcance. Los más grandes, que crecieron a la par del Turismo de Carretera, miran y comparan al viejo TC con el actual. Los recuerdos, anécdotas, empiezan a compartir el protagonismo de la tarde… Un hombre se acerca a Fernando (encargado del marketing y del evento, que pertenece al grupo de la ACTC) y le explica “vos sabés que acá, dos cuadras más arriba, pasó Fangio con el Chevrolet corriendo un Gran Premio… Yo era pibe, pero todavía me acuerdo… Hay fotos de eso”. Otro se acuerda de Recalde y su velocidad infernal para transitar la 33, aunque después abandonara metros más tarde… Los pibes están en su salsa, se suben y bajan mil veces de los autos, mientras las máquinas no paran de captar esas imágenes imborrables. Los trofeos de la Copa de Oro y de la Copa de Plata también son muy buscados en la tarde… Alguno grita desde el fondo: “Ponganle nafta al Chivo, a ver si les pasa la de Rossi”… encendiendo la clásica llama de la rivalidad entre el Ford y el Chevrolet… Otro, desde enfrente retruca “No lo aceleren tanto al Ford, a ver si rompen más motores que Ponce en Trelew”… En otro sector, Mario y Sergio comparten esta fiesta con su gente, la misma que siempre les fue incondicional. Hasta un Padre con su criatura, de escasos meses cumplidos, se saca la foto con Alaux y Gayraud, nombres fundamentales en la historia de nuestro automovilismo. Todos quieren tener su recuerdo de esta tarde, una tarde teceísta… Los motores se ponen en marcha una vez más para ponerle música a la tarde. Por supuesto, como no podía ser de otra manera, con Mario arriba de Ford y con Sergio sentado en el Chevrolet. La gente deja roja las palmas de las manos retribuyendo el agradecimiento por el show de las aceleradas… Escucho por ahí a un hombre decir: “Estoy chocho, yo no puedo ir a ver al TC a los autódromos, pero esto me llena el corazón”… y ahí me doy cuenta que para algunos esto es cumplir un sueño. Los TC, por una tarde, estuvieron otra vez en Pigüé. Por suerte, los dirigentes de la ACTC, saben y entienden que el Turismo de Carretera es del pueblo, y esta es la muestra más concreta: los autos de una categoría que transita de punta a punta nuestro País, visitando circuitos y localidades importantes, estuvo en Pigüé… Una ciudad que no es muy grande en cuanto a su población, pero que tiene un enorme corazón fierrero, con nafta y aceite corriendo por sus venas. Mauro O. González
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